sábado, 14 de julio de 2012

CHÁRTER A LYON

Salió la programación de ese mes y.. sorpresa!! tenía un chárter con una de mis mejores amigas, era a Lyon, una ciudad que ninguna de las dos conocía y teníamos tiempo para hacer algo de turismo, llegábamos mas o menos a las 12 de la mañana y no salíamos hasta el día siguiente a las 18:00, así que estuvimos preparando a conciencia todo lo que íbamos a hacer.





Días antes, la compañía nos informó que debido a una convención en la ciudad, todos los hoteles estaban llenos, por lo que nos alojaríamos en un hotel al lado del aeropuerto. - Bien, no pasa nada, estamos un poco más apartados, pero no vamos a dejar de visitar Lyon-.


Llegó el gran día y nada mas aterrizar en Lyon se puede decir que corrimos hacia el hotel. Lo primero que hicimos al llegar fue preguntarle a la recepcionista como podíamos llegar a Lyon. Ella nos contestó muy amablemente y en perfecto español: "Es muy sencillo, a 50 mts. de la puerta del hotel tenéis la entrada a la estación de tren, cada 20-30 minutos pasa un tren que os deja en el centro de la ciudad". "Genial, muchas gracias".


Subimos a quitarnos el uniforme y a darnos una ducha y bajamos a coger el tren, fuimos a las taquillas y sacamos nuestros billetes. Nada mas llegar al andén llegaba un tren, miramos a la pantalla, "Destination: Gare de Lyon" ¡Eso si que es llegar y besar el santo! Subimos al tren mientras no parábamos de hablar de todo lo que queríamos hacer, y al sentarnos, de repente, miramos completamente alucinadas el interior del tren, era bastante lujoso, moderno y tenía pantallas de televisión. ¡Vaya con estos gabachos franceses! ¡Menudo Cercanías que tienen!


A los 15 o 20 minutos de comenzar el viaje aparece una señorita vestida de uniforme que se acerca y nos dice:
-"Mademoiselles, voulez boire queque chose?"
-"Boire? Umm.. Oui, Je veux une bière"
-"Un autre pour moi, s'il vous plaît"

Y allí estábamos nosotras, con nuestra cañita, disfrutando del paisaje, completamente fascinadas con el servicio de cercanías Francés.. No fue hasta pasado un rato que nos empezamos a extrañar de no haber llegado todavía a Lyon, nos habían dicho que el viaje duraba unos 40 minutos, y llevábamos casi una hora..


A los cinco minutos llega el revisor, le doy nuestros billetes y me dice:


-Mesdames, je pense qu'ils ont le mauvais train. Ce train ne va pas à Lyon, ce train va à Paris.
-Pas du tout! Nous avons regardé l'écran, et clairement mis Gare de Lyon.
-Oui, mademoiselle, vous avez raison, ce train va jusqu'à la gare de Lyon, qui est le nom de la gare à Paris.
-Je ne peux pas le croire! Et quelle est la prochaine étape?
-Désolé, ce train ne s'arrête pas, la prochaine étape est Paris.


No lo podíamos creer, nos habíamos subido en el tren equivocado, y encima sin paradas!! Por suerte, el señor, muy amable, no nos cobró la multa que conlleva no llevar el billete, y nos cobró como si hubiésemos pasado por taquilla.. 90 eurazos por cabeza..


Todavía tardamos como una hora y cuarto mas en llegar a París, mas o menos a las 15:30, completamente muertas de hambre, pensamos, "ya que estamos aquí, vamos a comer algo a una terracita a orillas del sena" Y eso hicimos, al final  fuimos a una cafetería muy mona, con una vistas excepcionales, nos tomamos un croque monsieur (un sandwich mixto, de toda la vida), una cerveza y un café con leche cada una, total 102€, si, habéis leído bien, 102€, yo lo tuve que mirar varias veces para dar crédito a semejante robo.








Tras esto, volvimos a la estación para coger el tren de vuelta, otros 90€ por cabeza, y tras dos horas y algo de viaje, llegamos al hotel, sobre las 20:30, 462€ mas pobres, y sin haber hecho otra cosa que pasar el día metidas en un tren, y comer un sandwich de mierda mixto.


Eso si, al día siguiente nos levantamos temprano y cogimos el tren correcto, pudimos disfrutar de muchas partes de la ciudad, como ir a ver el barrio de La Croix-Rousse, la Colina de Fourvière, donde se encuentra el teatro romano y también la basílica Notre-Dame de Fourvière, y por supuesto el Vieux Lyon, donde pudimos degustar, en uno de los numerosos Bouchons que llenan sus calles, especialidades gastronómicas Lyonesas como Tablier de sapeur, los quenelles, el salchichón de Lyon, la ensalasa Lyonnaise o la sopa de cebolla y de postre, sus deliciosos pralines.



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